Seguridad para los niños en el hogar
Garantizar la seguridad de los niños en el hogar es el principal objetivo de las madres y responsables de estos locos bajitos. Los hogares no están pensados para personitas que no rebasan el metro de altura, y esto, junto a su innata curiosidad, los convierte en las principales víctimas de caídas, golpes y otros accidentes que pueden llegar a ser graves.
Todas las precauciones y sistemas de seguridad que coloquemos en nuestra casa como protección son pocos. Para comprenderlo, sólo tendríamos que imaginarnos a nosotros mismos, intentando hacer nuestras necesidades en un inodoro por el que podríamos caernos tres personas a la vez, o bien subiendo a una silla que tiene una altura correspondiente al capó de un coche. Ser pequeño en un mundo diseñado para los grandes, es una aventura de la que no todos salimos bien parados.
La especialista en Desarrollo Infantil y Psicopedagoga Elisabeth P. Paramio afirma que "las medidas de seguridad que pongamos en nuestras casas no prohibirán a los más pequeños manipular lo que les rodea, sino que les facilitará un conocimiento a salvo de peligros. Estaremos ayudando a fijar las bases de los siguientes aprendizajes de nuestros hijos".
Perder el miedo a la oscuridad
Es natural que los niños se muestren
temerosos cuando tienen que enfrentarse a la oscuridad para dormir, pero este
miedo no es ninguna chiquillada. Los incidentes producidos por caídas, golpes e
incluso ahogamientos son más frecuentes de lo que pensamos debido a la carencia
de luz.
En caso de que nuestro hijo duerma todavía en una cuna, existen unas determinadas medidas que pueden ahorrarnos un buen susto. Lo primero que tenemos que comprobar, es que el espacio de separación entre los barrotes no supere los 6 cm. Si no se cumple, el bebé podría darse a la fuga, quedarse atrapado o incluso provocarse algún tipo de lesión. Para evitarlo, sólo tenemos que seguir los siguientes pasos:
1. Compramos unos 6 m. de largo y 1 m. de ancho de tela.
Variará dependiendo del tamaño de la cuna.
2. Calculamos las medidas
oportunas y cortamos el tejido de tal manera que cubra el alto
y el ancho de uno de los lados de la cuna.
3. Posteriormente
enroscamos la tela entre los barrotes, la estiramos para que
quede tensa y la grapamos al cabecero y a la zona de los pies.
4. Por último,
repetimos el paso con cada uno de los lados de la cuna.
Si el niño ha dejado ya la cuna y
tiene que dormir en una cama, ésta habrá que adecuarla a sus
necesidades. Es imprescindible que a la cama le rodee una barrera de seguridad
que evite caídas. Y su instalación es muy sencilla:
1. Es necesario comprar dos barreras, excepto si un lado de
la cama está situado contra la pared.
2. Colocamos el sistema de seguridad,
asegurándonos de que ésa es su posición natural, e introducimos unos
tirafondos en la parte lateral inferior de la estructura de la
cama.
3. Es aconsejable comprobar el buen funcionamiento de
la instalación.



