Sistemas para regular la luz artificial
Es necesaria en los momentos en que el aporte de luz natural
no es suficiente para iluminar las estancias. Además del tradicional interruptor
sencillo que enciende una bombilla, existen mecanismos con los que el ahorro
de energía será efectivo y, además, será posible crear los ambientes
deseados, con tonos e intensidad perfectos en cada momento. Otra de las
ventajas es el alargar la vida de la bombilla.
En zonas comunes, como baños o escaleras, es habitual dejarse la luz encendida, lo que provoca un gran desperdicio de energía. Para evitarlo, existe una amplia oferta de reguladores basados en la temporización; los más habituales son aquellos en los que, al apretar un único botón o interruptor, el sistema provee luz durante unos segundos para luego apagarse. Otros más sofisticados son aquellos que permiten una programación horaria.
Además, en las áreas de paso como los baños, por ejemplo, donde no se pasa mucho tiempo, son útiles los sistemas que funcionan mediante la detección de presencia; con ellos, te aseguras de no dejar la luz encendida, ya que se apagarán en cuanto abandones la estancia.
Uno de los sistemas más sencillos es instalar el regulador de lámparas, que servirá para controlar la intensidad. La instalación es muy fácil: el enchufe de la lámpara se introduce en la toma del regulador, y ésta se conectará a la red eléctrica. El regulador posee un pequeño cable que se une a un botón que servirá para controlar el nivel de luz.
Para el control en una sola habitación, existen reguladores independientes, fáciles de montar y que no requieren una instalación adicional de cables. Estos dispositivos se componen de un regulador y un marco. Para instalarlo, hemos de seguir los siguientes pasos:
- Cortar la corriente eléctrica.
- Desmontar el antiguo interruptor: se retiran los tornillos y se saca de la pared.
- Observar las conexiones de los cables para reproducirlas a continuación.
- Desconectar el cableado.
- Separar el módulo trasero del marco y parte delantera del regulador.
- Conectar los cables.
- Montar el regulador y el marco, con cuidado de no aplastar el cableado.
- Conectar de nuevo la corriente.

Los grandes ventanales son el sueño de todo el
que quiere disfrutar de un hogar soleado; sin embargo, en ocasiones es
conveniente reducir la exposición de una estancia a la luz exterior. Por
ejemplo, en las horas de máxima incidencia solar, para reducir el calor y
proteger muebles o cuadros, o simplemente, a la hora del ocio, para reducir la
luminosidad de cara a ver una película en condiciones similares a una sala de
cine.
Éste es un jabón delicioso y
agradable, sin colorantes artificiales. Todos sus aromas proceden de la cera de
abejas y de la miel. El resultado es un jabón duro, con grandes burbujas,
textura cremosa y apto para todo tipo de pieles. Se puede usar en lotes,
elaborando capas y con el cepillo de cera de abejas, miel y harina de avena en
la superficie, lo que proporciona lo mejor de ambas sensaciones. Prueba a hacer
una infusión de aceite de almendras con tus brotes preferidos antes de hacer el
jabón.
Engrasa un molde poco profundo,
cuadrado u oblongo. Pon la grasa, los aceites de base y la cera de abejas en un
recipiente de esmalte o de acero inoxidable a fuego lento. Vierte el agua en un
cuenco o jarro de vidrio o plástico fuertes. Llevando guantes de goma y
protección para los ojos, añade al agua el hidróxido de sodio (sosa cáustica o
lejía) y remueve hasta que se disuelva. Cuando los aceites se derritan,
retíralos del fuego.
Éste es un jabón delicioso y
crujiente que te deja con una brillante sensación de limpieza. Se puede usar
para completar pastillas y también como capa encima de un jabón suave, de manera
que se pueda emplear por el lado áspero cuando se desee. Mide la cantidad de
harina de avena de acuerdo con la aspereza que desees obtener en la pastilla
acabada. Puedes complementarla sustituyendo parte de la avena por corteza seca
de naranja molida muy finamente. El resultado es un jabón áspero, con grandes
burbujas y apropiado para todo tipo de piel.
Estos jabones son de verdad tan
buenos que se podrían comer, sobre todo cuando se rematan con láminas de
almendra y se cortan en bloques con una cortadora de galletas. También se puede
utilizar moldes individuales hexagonales para imitar los panales. Las almendras
ayudarán a destapar los poros y a exfoliar la piel, a pesar de que siempre estén
molidas finamente.

El grupo español Cosentino ha invertido 70 millones de
euros en la investigación de un nuevo producto: la superficie de cuarzo con
protección antibacterias. "Aún se encuentra en los primeros pasos de
producción en toda la gama de colores de Silestone", nos detalla Salvador
Alfonso. "Está prevista su comercialización a mediados de 2005 y no va a subir
de precio, se trata de una cualidad adicional más al resto de sus ventajas".
Es obvio que un producto con tantas variedades y aplicaciones,
dispone de una considerable fluctuación respecto a los precios. Depende de los
colores escogidos, el grosor de la plancha, la demanda de cierto producto...
"Aunque el importe es variable, 220 euros es la media por metro
lineal", explica Santiago Alfonso, director de Marketing de Cosentino.
Por su dureza y resistencia a los ácidos, es frecuente su uso en la
fabricación de los más variados productos que requieren precisión y amplias
prestaciones. El formato más habitual en el que se comercializa Silestone es en
tablas de 304 x 138 cm. y 304 x 133 cm, disponibles en tres grosores
distintos: 12, 20 y 30 mm. (el precio aumenta cuanto más grosor tenga la
plancha). Existen asimismo en 49 colores diferentes, aunque las gamas aumentan
año tras año.


