Jabones naturales - 3
| Brotes de miel |
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Ingredientes:
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Elaboración Pon un termómetro de fluidos en los aceites y otro en la solución cáustica. Cuando ambos alcancen una temperatura igual, entre 49 y 60 ºC, vierte la solución cáustica en el aceite. Remueve de vez en cuando hasta que la mezcla se cuaje. Esto te llevará unos 20 minutos. Añade la miel y remueve bien. Viértelo todo enseguida en el molde y cúbrelo con una toalla o manta. Déjalo asentar durante 24 horas o hasta que el jabón alcance una consistencia sólida. Con unos guantes de goma, saca el jabón del molde y córtalo en pastillas. Cubre el jabón y ponlo a secar durante cuatro semanas antes de utilizarlo. Para hacer jabón en capas de harina de avena y de brotes de miel, vierte la mezcla de brotes de miel en el molde, llenándolo hasta la mitad. Ponlo aparte durante al menos una semana sin sacarlo del molde. Haz el cepillo de cera de abejas, miel y harina de avena de la manera que se ha explicado antes y viértelo sobre los brotes de miel, llenando el molde hasta el borde. Déjalo asentar 48 horas y después sácalo del molde, córtalo en pastillas y dale forma. Cubre el jabón y ponlo a secar durante cuatro semanas antes de usarlo. |

Éste es un jabón delicioso y
agradable, sin colorantes artificiales. Todos sus aromas proceden de la cera de
abejas y de la miel. El resultado es un jabón duro, con grandes burbujas,
textura cremosa y apto para todo tipo de pieles. Se puede usar en lotes,
elaborando capas y con el cepillo de cera de abejas, miel y harina de avena en
la superficie, lo que proporciona lo mejor de ambas sensaciones. Prueba a hacer
una infusión de aceite de almendras con tus brotes preferidos antes de hacer el
jabón.
Engrasa un molde poco profundo,
cuadrado u oblongo. Pon la grasa, los aceites de base y la cera de abejas en un
recipiente de esmalte o de acero inoxidable a fuego lento. Vierte el agua en un
cuenco o jarro de vidrio o plástico fuertes. Llevando guantes de goma y
protección para los ojos, añade al agua el hidróxido de sodio (sosa cáustica o
lejía) y remueve hasta que se disuelva. Cuando los aceites se derritan,
retíralos del fuego.


