Insonoriza tu habitación
En ocasiones, ni siquiera estar en casa nos aporta esos momentos de tranquilidad
que deseamos cuando volvemos de la calle. Parece que traemos el ruido con
nosotros; y es que el ir y venir de tus vecinos, el instrumento que toca tu hijo
o el continuo tráfico que no deja de molestar con sus sirenas y pitidos se han
alojado con nosotros. Una de las soluciones más eficientes para paliar estos
trastornos es insonorizar la estancia. Es un recurso muy práctico que puedes
trasladar a toda la casa e incluso aplicar a muchos objetos que consideres una
molestia. Si tienes este problema, te enseñamos a
solucionarlo.
Lo más habitual es que aislemos tan solo
las habitaciones donde tengamos ruido; por ejemplo, si tocas un
instrumento, o bien las que necesiten silencio. También puedes
insonorizar únicamente las zonas de donde proceda: el techo, una pared, las
ventanas o incluso el suelo. Piensa que si solucionas el problema recubriendo lo
menos posible, ahorrarás dinero y conservarás más espacio
porque este procedimiento reduce, aunque poco, el espacio de la
estancia.
Hoy en día existen materiales para todo tipo de superficies: desde los más comunes, para paredes, ventanas y puertas, hasta amortiguadores para sistemas de ventilación, maquinarias que están en el exterior del edificio, extractores, sistemas de climatización, etc.
Tipos de aislantes
Espuma de poliuretano: es un buen
aislante acústico. Hay muchas variedades en espuma y son prácticamente
incombustibles.
- Fibras minerales: son bastante ligeras e no inflamables. Las puedes encontrar de roca o de cristal.
- Fibras vegetales: resistentes a los golpes y muy rígidas. Las encontrarás en losas o paneles. Son inflamables porque están compuestas por hilazas de madera compactas.
- Películas plásticas de aluminio: se venden en rollos y son fáciles de colocar. Sólo tienes que aplicarle una cola especial y adherirlas a la superficie que quieras aislar.
- Losas de poliestireno expandido: son fuertes y se alicatan utilizando una cola plástica.
- Soportes elásticos: evita que uses puentes acústicos para insonorizar la habitación.
- Cerramientos: son sencillos y rápidos de instalar y traen la ventaja de que se adaptan a cualquier circunstancia y superficie.
- Barrera acústica: son paneles que nos ayudan a aplacar el ruido que proviene de aparatos a cielo abierto; el sistema de climatización colocado en una azotea, por ejemplo.
- Silenciadores acústicos: se colocan en los tubos de ventilación, aparatos de aire acondicionado, extractores, etc.



