Ahorrar agua
El agua es uno de los elementos más abundantes en nuestro planeta. Sin embargo, poco a poco se está convirtiendo en un bien escaso a causa de los cambios climáticos, la contaminación y su desaprovechamiento. Millones de personas en el mundo carecen de este preciado bien, necesario para la supervivencia.
Es responsabilidad de todos intentar limitar su consumo al máximo y, por ello, los fabricantes de útiles para el baño o de electrodomésticos están poniendo todo su empeño en crear dispositivos para facilitar el ahorro. Sin embargo, aunque existan mecanismos para economizar este recurso, los primeros que se deben concienciar son los usuarios.
Grifería muy ahorrativa
Existen modelos de grifos que
reducen el caudal de agua corriente a la mitad, aunque también incorporan
otra posición que permite la máxima circulación. El usuario es el que ha de
colocar una u otra dependiendo de sus necesidades. Otra posibilidad es
reducir la temperatura del agua, ahorrando así energía. Además, si no
deseamos cambiar el grifo por completo, también es posible limitar el agua
corriente colocando un aplique que puede reducir el paso desde 12 hasta 6 litros
por minuto.
Habitualmente se producen pérdidas de agua cuando queremos
utilizarla caliente y hemos de tantear su temperatura. Para evitarlo, se
fabrican grifos termoestáticos, que mantienen constantes los grados
centígrados adecuados.
Otra solución al ahorro son las griferías temporizadas y las electrónicas. Las primeras permiten el paso del líquido durante unos segundos al pulsar un botón. Cuando el tiempo ha transcurrido, si se desea utilizar más cantidad, es necesario volver a pulsar. Éste es el mecanismo que encontramos a menudo en piscinas o gimnasios, por ejemplo.
Las electrónicas se componen de un sensor que hace que el grifo se ponga en marcha cuando acercamos las manos o el cuerpo. Se desactiva de forma automática cuando deja de percibir su presencia.



